La falta de coordinación entre las ONGI en lo tocante a los suministros para refugios en Pakistán
26.01.2006
Por Ammar Hamdani Coordinador de Cash for Work, Mercy Corps, Mansehra (Pakistán)
En esta intervención humanitaria, tras el terremoto de Pakistán, la falta de coordinación entre las ONG internacionales en el ámbito de los suministros para refugios está dando lugar a paquetes de calidad variable que ya han llevado a las comunidades a rechazar paquetes aceptables porque no les parecían atractivos.
El 8 de octubre de 2005 a las 8h52 un fuerte terremoto sacudió el norte de Pakistán, causando importantes estragos y echando por tierra la vida de millones de personas. La zona afectada está constituida por los cinco distritos de la provincia fronteriza del noroeste y los cuatro distritos de Azad Jammu y Cachemira. Más de 60.000 personas perdieron la vida, de las cuales 35.000 eran niños que se encontraban en la escuela en ese momento. La mayoría de las escuelas, los colegios y los hospitales quedaron destruidos y requerían atención urgente.
Con ayuda de las normas mínimas, los indicadores y las notas de orientación en materia de refugios de Esfera pusimos en pie un paquete de material que consideramos apropiado habida cuenta de la situación en aquel momento. El material para refugios incluía todo lo necesario para construir un refugio de una estancia, así como 9 paneles de acero corrugado galvanizado, una estufa, 5 mantas y una letrina. Los paneles de acero corrugado galvanizado cubrían totalmente los refugios de 16’ x 16’ que estábamos construyendo. Sin embargo, las ONG que ponían a disposición refugios no acordaron un paquete o plan común, por lo que cada una ofrecía un tipo de paquete distinto. El principal motivo de discrepancia era el acero corrugado galvanizado cuya cantidad variaba de un caso a otro en función de la disponibilidad y el precio de los paneles de acero.
Muchas comunidades rechazaban un paquete determinado de material para refugios porque querían ir a trabajar con otra ONG cuya oferta les resultaba más atractiva. Nuevamente, el problema radicaba en la cantidad de acero corrugado galvanizado. Muchos beneficiarios de la ayuda pasaban totalmente por alto los demás elementos incluidos en los paquetes de material para refugios, y al final lo único que les importaba era el número de paneles de acero que se incluía en cada paquete. Con el aumento exponencial de los precios del acero corrugado galvanizado, muchos beneficiarios consideraron que desde el punto de vista financiero estaba siendo una decisión astuta, olvidaron que en cualquier momento podía empezar a nevar.
Aparte de los problemas obvios que supone el hecho de que una comunidad rechace los paquetes para refugios, también surgen nuevo problemas añadidos cuando es una pequeña parte de la comunidad la que rechaza el paquete. A través de nuestro programa de refugios dimos trabajo a los beneficiarios que reconstruían sus hogares, poniendo a su disposición todos los instrumentos necesarios y pagando a los trabajadores por ese esfuerzo de reconstrucción, con el fin de inyectar nuevamente dinero en la economía local. El programa suele desarrollarse en dos semanas, y en muchas ocasiones, hacia el final del proyecto, una pequeña parte de la comunidad decidía no trabajar con nosotros. Las aldeas de las zonas afectadas estaban registradas en una lista general en la que las ONG señalaban en cuáles estaban trabajando. No podíamos indicar cuáles eran nuestras aldeas si no abarcábamos una pequeña parte de esa comunidad, mientras que para las demás ONG resultaba un desperdicio de recursos desplazarse para dar alojamiento a una parte reducida de la comunidad únicamente. Además, también era arriesgado para la comunidad porque no tenía garantías de que otra ONG estuviera dispuesta a llenar el vacío dejado por la ONG original.
Otra de nuestras experiencias fue lo que ocurrió cuando otra ONG se puso a trabajar con otro paquete de material para refugios cerca de nosotros. Al ver lo que se recibía en otros pueblos, los beneficiarios “exigieron” que se mejorara su paquete. Al decirles que eso no era posible, se volvieron injuriosos y amenazaron violentamente al personal. Eso también dio lugar a una división en el pueblo porque esas personas intentaron imponer su voluntad a la mayoría. Como se encontraban entre los residentes “más ricos”, no estaban “tan necesitados” como los demás beneficiarios y por lo tanto se encontraban en una situación en la que podían negociar. Nosotros no hacíamos ni queríamos hacer ese tipo de distinciones, pero realmente existían muchas posibilidades de que se rompiera la armonía existente en el pueblo a causa de nuestro programa sobre refugios. Al contrario de lo que suele suceder en los sistemas capitalistas, el beneficio propio no es el principal interés de quienes viven en esas zonas. Aunque no sea la decisión adecuada, la comunidad siempre se decanta por mantener la armonía entre sus vecinos. Pero como las aldeas se extienden a lo largo de zonas muy amplias, existen múltiples comunidades y, en ese tipo de situaciones, se tienen que tomar también múltiples decisiones.
En una situación ideal, se habría dispuesto de muchos más fondos y habría habido mucha más coordinación. Con un presupuesto ilimitado y una coordinación sin fallas entre las ONG, no existirían problemas de este tipo. Me parece realista afirmar que todas las ONG involucradas en el programa de refugios tenían que haberse coordinado más en relación con los paquetes de material. Para que un programa de construcción de refugios sea eficaz y, en este caso particular, para que se desarrolle más tranquilamente, todas las ONG involucradas en el programa deberían utilizar las mismas normas. La existencia de distintos tipos de paquetes da a los beneficiarios la sensación de que pueden elegir, lo cual no es cierto, sobre todo en Pakistán.
De todos los errores cometidos durante esa experiencia se puede extraer una lección. Dado que no se logró ninguna coordinación entre las organizaciones, será necesario incorporar esta cuestión en la fase de evaluación del proyecto (norma común número 6). Necesitaremos utilizar esta información para asegurarnos de que se extraiga una lección de esta experiencia y deberemos compartirla con otras organizaciones para ayudar a mejorar las prácticas humanitarias vigentes.
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