RESUMEN EJECUTIVO
(sección del informe final de la evaluación
externa del proyecto Esfera)
El objetivo del Proyecto Esfera es “aumentar la efectividad de la asistencia humanitaria y hacer que las agencias sean más responsables.” Desde su lanzamiento en 1997 se ha convertido en una influencia importante en la práctica del socorro de emergencia en una amplia variedad de escenarios de desastres. El Proyecto Esfera fue concebido por un grupo de organizaciones no gubernamentales, en parte como respuesta a las críticas vertidas contra la actuación de la comunidad humanitaria durante la crisis que siguió al genocidio de Ruanda de 1994. El núcleo central del Proyecto lo constituye un Manual: la Carta Humanitaria y las Normas Mínimas de Respuesta Humanitaria en casos de Desastre. El contenido del Manual se basa en dos ideas fundamentales: “primero, que deberían tomarse todas las medidas posibles para aliviar el sufrimiento humano derivado de un desastre o conflicto, y segundo, que todas las personas afectadas por un desastre tienen derecho a una vida digna y, por tanto, a recibir asistencia.” La articulación de este “enfoque basado en derechos” representa una revisión importante de lo que ha sido tradicionalmente la base de las intervenciones de socorro. El Proyecto Esfera considera que la asistencia humanitaria debe ser, por obligación y no por una cuestión de amabilidad, de muy alta calidad. Afirma que únicamente aquella asistencia que permite a las personas afectadas por desastres recuperar una “vida digna” es aceptable; puede que la generosidad de corazón y la caridad sean necesarias, pero no son suficientes. Al respecto, la Carta Humanitaria, la primera parte del Manual, “define las responsabilidades legales de los Estados y de las partes de cara a garantizar el derecho a recibir asistencia y protección.” Se basa en unos principios de derecho internacional contenidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en el Derecho Internacional Humanitario, y en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados (1951) entre otros. Las Normas Mínimas, la segunda parte del Manual, constituyen un intento de cuantificar las necesidades, en determinadas áreas de trabajo (suministro de agua y saneamiento, nutrición, ayuda alimentaria, refugio y planificación de emplazamientos, y servicios de salud), para cumplir las obligaciones legales que establece la Carta. Y lo hace articulando normas que deben cumplirse y proporcionando indicadores cuantificables para medir la consecución de esas normas. El Proyecto Esfera no lo incluye todo: omite importantes áreas de trabajo de socorro, y no pretende erigirse en un intento de satisfacer todas las necesidades de las poblaciones afectadas por desastres. Entre septiembre de 2002 y septiembre de 2003 se llevó a cabo una evaluación del Proyecto Esfera. Los objetivos eran: • Saber si el Proyecto Esfera ha servido para mejorar la ayuda
humanitaria y, en última instancia, la vida de las personas afectadas
por desastres; A fin de recabar información relevante sobre estos objetivos,
se utilizaron cuatro métodos. Las conclusiones y recomendaciones de la evaluación son las siguientes: 1. Se percibe al Proyecto Esfera como una influencia importante y positiva para la asistencia humanitaria contemporánea. Aunque, por las razones que se explican en el informe, la evaluación no permitió saber directamente cuál ha sido su impacto sobre la calidad de la asistencia humanitaria recibida por las poblaciones afectadas por desastres, está claro que, por lo general, se piensa que ha tenido efectos beneficiosos. 2. El desarrollo del Manual, una página web visitada con frecuencia, y las muchas referencias al Proyecto Esfera en comunicaciones informales y en otras publicaciones, lo han hecho fácilmente accesible y muy conocido entre las ONG, las agencias de las Naciones Unidas, los donantes bilaterales y otros. 3. La adopción de un enfoque basado en derechos ha influido enormemente en la forma de pensar y de trabajar de muchas ONG y otras agencias humanitarias. Sin embargo, la evaluación también identificó ciertos problemas que podrían corregirse a medida que el Proyecto avance hacia la siguiente fase: 1. El “enfoque basado en derechos”, la piedra angular del planteamiento filosófico del Proyecto Esfera sobre la asistencia humanitaria, no se entiende tan bien como los aspectos más técnicos contenidos en el Manual. El Proyecto Esfera ha desarrollado toda una serie de programas de formación, y muchas de las personas encuestadas dijeron que sólo después de asistir a uno de esos cursos fueron capaces de comprender realmente los conceptos subyacentes al Proyecto. Si bien esto prueba los resultados positivos de la formación, está claro que la mayoría de los trabajadores humanitarios no podrán asistir personalmente a ninguno de estos cursos. Por consiguiente, deberán desarrollarse otros métodos para presentar el “enfoque basado en derechos”. Deberían contemplarse métodos de aprendizaje a distancia supervisado, ya sea a través de CD-ROM o a través de la web. Mejor aún, un análisis del Manual - dada su extensa distribución y su enorme popularidad - podría revelar áreas que son susceptibles de mejorarse a fin de proporcionar al lector una mejor y más convincente información. 2. A la vista de las conclusiones referidas anteriormente, está claro que el Proyecto Esfera ha dado un paso importante hacia la instauración de la centralidad de los derechos humanos en el ámbito del socorro en emergencias. Antes de dar el siguiente paso, el Consejo Administrativo debería convocar una reunión para que todos los implicados, esto es, tanto las ONG locales como internacionales, las agencias de las naciones unidas, los donantes y otros, discutan la pertinencia contemporánea del “enfoque basado en derechos” y definan la postura de cada miembro de la comunidad humanitaria al respecto. Si bien recientemente se ha revisado el Manual, el Consejo Administrativo decidió entonces no incluir la Carta Humanitaria en el proceso de revisión. Un proceso como el aquí propuesto podría permitir alcanzar un consenso sobre cómo podría ser una Carta Humanitaria nueva, revisada y moderna. 3. Hay una enorme confusión con respecto a la terminología utilizada en el Manual del Proyecto Esfera, en particular con respecto a las “normas” e “indicadores”. Estos términos constantemente se utilizan e interpretan mal, y de hecho esta confusión puede ser la base de las objeciones que se hacen continuamente al Proyecto Esfera. Si bien el Manual revisado ha resuelto en parte este problema, el Consejo Administrativo debería tomar medidas para garantizar una utilización consistente de estos términos, y todas las comunicaciones futuras del Proyecto, escritas o en formato electrónico deberían ser claras en cuanto a la definición y utilización de estos términos.
5. La naturaleza de las emergencias complejas ha cambiado bastante en estos diez últimos años. Si antes las emergencias eran crisis de refugiados en países tropicales, las emergencias más recientes han implicado a un gran número de desplazados internos o poblaciones no desplazadas afectadas por conflictos tanto en países tropicales como en lugares más templados. Si bien las normas incluidas en el Proyecto Esfera son universales, los indicadores específicos utilizados para verificar el grado de cumplimiento de esas normas deben adaptarse a cada emergencia. De ser posible, el Proyecto Esfera debería proporcionar indicaciones sobre los factores a tener en cuenta en cualquier circunstancia a fin de cumplir las Normas, en vez de proporcionar indicadores específicos basados en un solo paradigma de emergencia. 6. La relación entre las poblaciones afectadas y poblaciones aledañas siempre ha sido difícil. Debería prestarse especial atención a situaciones en donde la aplicación de las normas de Esfera pueda crear diferencias en la calidad de vida entre estas poblaciones. El Proyecto Esfera debería proporcionar directrices sobre cómo abordar esta cuestión. 7. La mayoría de los entrevistados mencionaron la falta de fondos como la principal razón por la cual no podían cumplirse las normas. El Proyecto Esfera debería trabajar estrechamente con la nueva iniciativa sobre “buena gestión de las donaciones humanitarias” (Good Humanitarian Donorship) y conjuntamente centrarse en el problema para encontrar una solución satisfactoria. La relación entre ONG y donantes en el área de la asistencia humanitaria necesita ser redefinida. En conclusión, esta evaluación no ha deparado sorpresas.
La influencia del Proyecto Esfera en el ámbito de la asistencia
humanitaria es considerada positiva y generalizada. El Consejo Administrativo
del Proyecto, todos los que han trabajado en el Manual, y especialmente
aquellos que han contribuido a la aplicación del Proyecto en el
terreno merecen ser felicitados. Se identificaron algunas áreas
en las que el Proyecto podría mejorar. Esto contribuiría
a reforzar la contribución del Proyecto Esfera a la asistencia
humanitaria y beneficiaría en gran medida a aquellos cuyas vidas
se han visto desgraciadamente afectadas por desastres naturales o provocados
por el hombre.
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