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Capítulo 1: Índice Cómo usar este capítuloIntroducción 1. Participación 2. Valoración inicial 3. Respuesta 4. Selección de beneficiarios 5. Seguimiento 6. Evaluación 7. Competencias y responsabilidades de los trabajadores humanitarios 8. Supervisión, gestión y apoyo del personal
Cómo hacer uso de este capítulo En este capítulo se
explicitan ocho normas fundamentales de tipo "procedimientos y personas"
que tienen relevancia con respecto a todos los sectores técnicos.
Estas normas son: 1) participación, 2) valoración inicial,
3) respuesta, 4) selección de beneficiarios, 5) seguimiento, 6)
evaluación, 7) competencias y responsabilidades de los trabajadores
humanitarios, y 8) supervisión, gestión y apoyo del personal.
Cada una de ellas contiene lo siguiente:
El capítulo va seguido de una lista selecta de referencias que remite a fuentes de información sobre cuestiones generales y específicas de carácter técnico relacionadas con las normas.
Estas normas comunes están relacionadas con cada uno de los capítulos de este manual, y son parte integral de todos ellos. Al implementar las normas enunciadas aquí, los organismos coadyuvarán a la realización de las normas presentadas en los capítulos técnicos.
La respuesta dependerá de cierto número de factores, incluidos los de la capacidad con que cuenta el organismo, su competencia técnica, límites presupuestarios, familiaridad con la región o situación, y los riesgos a que estará expuesto el personal. Las normas de respuesta detalladas en este manual han sido concebidas para clarificar "quién hace qué, y cuándo". Una vez que haya sido determinada una respuesta apropiada, se deberán establecer mecanismos de selección de beneficiarios que permitan a los organismos humanitarios prestar asistencia de forma imparcial y sin discriminación, sobre la base de las necesidades. Al principio del proceso se deberán implantar mecanismos de seguimiento con los que medir de forma continua el progreso realizado en la consecución de los objetivos y comprobar si el programa sigue siendo pertinente dentro de un contexto en evolución. Mediante la evaluación, que se puede realizar durante la respuesta o al final de la misma, se determina la efectividad global del programa y se entresacan lecciones con las que poder mejorar programas similares en el futuro. La calidad de la asistencia humanitaria dependerá de las destrezas, habilidades, conocimientos y compromiso del personal y de los cooperantes, cuyas labores se desarrollan en medio de condiciones difíciles y a veces inseguras. La buena gestión y la supervisión son elementos clave del programa de asistencia y, junto con el desarrollo de capacidades, podrán contribuir a garantizar que se respeten las normas mínimas de asistencia humanitaria. Dada la importancia del género y de otros temas interrelacionados, se deberá tener en cuenta la diversidad en los recursos humanos a la hora de formar un equipo. La participación de las personas afectadas por los desastres -
incluidos los grupos vulnerables mencionados más abajo - en la
valoración, desarrollo, implementación y seguimiento de
las respuestas deberá ser la máxima posible, a fin de lograr
que la respuesta ante el desastre sea apropiada y de calidad. Es de importancia
fundamental compartir sistemáticamente los conocimientos y la información
de que se disponga entre todos los participantes si se desea alcanzar
un entendimiento común de los problemas y una coordinación
efectiva entre los organismos.
En este manual se utiliza la expresión "grupos vulnerables"
para hacer referencia a todos estos grupos. Cuando un grupo particular
se encuentra en peligro, es probable que también otros se vean
amenazados. Por lo tanto, se recomienda encarecidamente a los usuarios
del libro que, siempre que se mencionen grupos vulnerables, piensen en
todos los que incluimos aquí. Debe dedicarse un cuidado especial
a proteger y socorrer a todos los grupos afectados, y hacerlo de un modo
que no sea discriminatorio y esté basado en sus necesidades específicas.
Sin embargo, se debe recordar también que las poblaciones afectadas
por los desastres poseen, y adquieren, habilidades y capacidades propias
para afrontar la situación, las cuales han de ser reconocidas y
apoyadas.
Normas mínimas
Indicadores clave (que se deben leer
conjuntamente con las notas de orientación)
Notas de orientación 2. Comunicación y transparencia: Para lograr un buen entendimiento del problema y poder proporcionar asistencia coordinada es de fundamental importancia difundir la información y los conocimientos entre todos los participantes. Los resultados de las valoraciones deben ser comunicados activamente a todos los organismos y personas interesados. Deberán implantarse mecanismos que permitan que las personas aporten sus comentarios sobre el programa, por ejemplo, mediante reuniones públicas o por vía de las organizaciones basadas en la comunidad. En el caso de personas discapacitadas o que no puedan salir de casa, podrá ser necesario hacer uso de programas de extensión para llegar a ellas. 3. Capacidad local: La participación en el programa debe reforzar el sentido de la propia dignidad y esperanza de las personas en épocas de crisis, y se debe fomentar su participación de diversos modos en los programas. Éstos deberán ser diseñados de forma que desarrollen la capacidad local y se pueda evitar una influencia negativa en las propias estrategias de afrontamiento de las personas. 4. Sostenibilidad a largo plazo: Los beneficios
a largo plazo suelen obtenerse cuando se fortalecen las capacidades locales
para enfrentarse con los desastres. Los programas de respuesta en casos
de desastre deberán servir de apoyo y/o de complemento a los servicios
y las instituciones ya existentes en términos de estructura y diseño,
y ser sostenibles cuando llega a su fin la asistencia externa. Las responsabilidades
fundamentales en cuanto a las poblaciones corresponden a las organizaciones
gubernamentales locales y nacionales, y éstas deben ser consultadas
acerca del diseño a largo plazo de programas siempre que ello sea
factible.
Indicadores clave (que se deben leer conjuntamente con las notas de orientación)
En los apéndices que figuran al final de cada capítulo técnico se pueden encontrar listas de verificación correspondientes a los sectores individuales.
Notas de orientación 2. Las listas de comprobación suponen
un método práctico de cerciorarse de que han sido examinadas
las áreas de mayor importancia. En los apéndices que figuran
al final de cada uno de los capítulos técnicos del manual
se pueden ver ejemplos de estas listas. Se encontrará información
complementaria en el Apéndice 1: Referencias. 3. Puntualidad: La valoración inicial hay que llevarla a cabo tan pronto como sea posible después de producirse el desastre, mientras que a la vez se abordan las necesidades más inmediatas que conllevan peligro de muerte o que son de importancia crítica. El informe, por lo general, debería estar listo en pocos días, y su formato y contenido deberán permitir a los planificadores y analistas determinar fácilmente las prioridades y facilitar información suficiente para poder diseñar con rapidez un programa adecuado. Más tarde será necesario hacer una valoración más a fondo a fin de averiguar cuáles son las lagunas en la asistencia y suplir información de línea de base. 4. El equipo de valoración estará integrado por un conjunto de personas equilibrado entre los sexos y compuesto de generalistas y especialistas en los pertinentes aspectos técnicos. Este equipo contará con claros términos de referencia, y tratará activamente de conseguir que la población local participe de un modo culturalmente aceptable. Todo ello servirá para mejorar la calidad de la valoración. Los conocimientos locales y la experiencia previa de casos de desastre en el país o región serán factores de importancia fundamental. 5. Obtención de información: Los miembros del equipo deberán tener muy claros los objetivos y la metodología de la valoración, así como sus propios roles, antes de que comience el trabajo de campo. Se deberá hacer uso de una combinación de métodos cualitativos y cuantitativos apropiados para el contexto. Es posible que algunas personas o grupos no puedan hablar abiertamente, y por tanto habrá que considerar la adopción de disposiciones especiales para obtener información de índole sensitiva. La información obtenida debe ser siempre objeto del mayor cuidado, y es necesario garantizar la confidencialidad. Una vez que se haya obtenido el consentimiento de la parte interesada, se podrá pensar en difundir esta información transmitiéndola a las personas o instituciones interventoras a que corresponda. El personal que realiza su labor en situaciones de conflicto tiene que ser consciente de que la información recogida puede ser sensitiva o susceptible de ser mal utilizada, y que podría comprometer la capacidad del propio organismo para realizar sus operaciones. 6. Fuentes de información: La información para el informe de valoración puede ser extraída de fuentes primarias, incluidas la observación directa y conversaciones con personas clave como el personal del organismo, autoridades locales competentes, líderes de la comunidad (de ambos sexos), personas muy respetadas, niños, personal sanitario, maestros, comerciantes y otros participantes competentes, así como también de fuentes secundarias como los escritos e informes con que ya se cuenta (tanto publicados como sin publicar), material histórico relacionado y datos precedentes a la emergencia. Los planes nacionales o regionales sobre el estado de preparación para casos de desastre también constituyen una importante fuente de información. Es de gran importancia comparar la información secundaria con las observaciones y los juicios directos, para reducir al mínimo posible los sesgos potenciales. Los métodos utilizados en la obtención de información y las limitaciones de los datos resultantes deben ser explicados claramente, con el fin de presentar un cuadro realista de la situación. En el informe de valoración se debe indicar con claridad cuáles son las preocupaciones y las recomendaciones específicas expresadas por todos los grupos, notablemente aquellos que son particularmente vulnerables. 7. Valoraciones sectoriales: Puede que no sea siempre factible realizar una valoración multisectorial en la fase inicial de un desastre, pues ello podría causar una demora en las actuaciones destinadas a atender a necesidades críticas en sectores específicos. A la hora de realizar valoraciones sectoriales individuales se deberá prestar atención especial a los vínculos con otros sectores y a temas de mayor amplitud relativos al contexto y la protección, consultando con otras personas y organismos interventores. 8. Relaciones con la población de acogida: La provisión de instalaciones y servicios de apoyo para las poblaciones desplazadas podría causar resentimiento dentro de la comunidad de acogida, en especial cuando los recursos existentes son limitados y tienen que ser compartidos con los recién llegados. Para reducir al mínimo las tensiones, se debe consultar a la población local y, cuando ello proceda, el desarrollo de la infraestructura y de los servicios para las poblaciones desplazadas deberá conducir a una mejora sostenible en los medios de sustento de la población de acogida. 9. El desglose de datos es importante por varias razones. Permite a los usuarios realizar una valoración y comprobar la exactitud de los resultados, con lo que se hace posible efectuar comparaciones con estudios anteriores llevados a cabo en el mismo sector temático. Además de la edad, el género, la vulnerabilidad, etc., es útil incluir el tamaño promedio de la familia y el número de hogares como información central desglosada, puesto que ello contribuirá a la planificación de una respuesta más apropiada. En las primeras etapas de un desastre puede que sea difícil desglosar los datos por edad y por género. Sin embargo, se deberán documentar desde el principio las tasas de mortalidad y morbilidad relativas a niños de menos de cinco años, porque este sector de la población se suele ver expuesto a especiales riesgos. Cuando lo permitan el tiempo y las condiciones existentes, se podrá tratar de hacer un desglose más detallado con el fin de detectar diferencias más finas relativas a la edad, el sexo y la vulnerabilidad. 10. Contexto subyacente: En la valoración y el análisis realizado subsiguientemente se deberán tener en cuenta los temas subyacentes de índole estructural, política, económica, demográfica, medioambiental y de seguridad. De igual modo, habrá que considerar los cambios que surjan en las condiciones de vida y en las estructuras comunitarias de las poblaciones desplazadas y de acogida, en relación con la fase anterior al desastre. 11. Recuperación: El análisis y planificación relacionados con el periodo de recuperación tras el desastre deberán ser parte de la valoración inicial, ya que la ayuda externa podrá frenar la recuperación si no es facilitada de un modo que sirva para apoyar los propios mecanismos de supervivencia de la población local.
Indicadores clave (que se deben leer conjuntamente con las notas de orientación)
2. Cumplimiento de las Normas mínimas: Los programas y proyectos de respuesta han de ser diseñados para que cubran la brecha entre las condiciones de vida existentes y las Normas mínimas de Esfera. Sin embargo, es importante distinguir entre las necesidades de emergencia y las necesidades crónicas de la población afectada. En muchos casos, las necesidades humanitarias y la cantidad de recursos que serían suficientes para conseguir que una comunidad, zona, o región (o incluso un país) alcancen las Normas mínimas son mucho mayores que los recursos disponibles. No se puede esperar que, por sí solo, un organismo produzca este resultado. Las comunidades, sus vecinos, los gobiernos de acogida, las entidades donantes y otras organizaciones locales e internacionales tienen importantes roles que desempeñar. La coordinación entre todos los participantes en la respuesta ante una situación de desastre es esencial para poder afrontar lagunas de importancia crítica. 3. Capacidad y conocimientos técnicos: En situaciones en que una entidad determinada posee un alto grado de especialización, o es depositaria de un mandato de responder ante necesidades (o grupos) particulares, el objetivo deberá ser producir el máximo impacto humanitario posible haciendo uso de su propia base de recursos y competencias. Incluso dentro de los límites específicos de la competencia técnica o el mandato, sin embargo, es probable que la necesidad humanitaria global exceda los recursos de la organización. En los casos en que el organismo vea que cuenta con exceso de capacidad, deberá dar a conocer esta capacidad a la comunidad más amplia participante en la respuesta humanitaria y realizar aportaciones cuando y donde sea preciso. 4. Notificación de lagunas: A pesar de que la preferencia de los organismos humanitarios es poner de manifiesto los éxitos de los programas y las evaluaciones positivas de actividades en desarrollo a fin de fomentar la financiación de programas futuros, deberán mostrarse dispuestos a admitir sin demora las lagunas que existan en su capacidad para atender a necesidades básicas. 5. Difusión de la información: Las organizaciones que identifican las necesidades críticas deberán darlas a conocer lo más pronto posible a la comunidad más amplia, con el fin de que los organismos que cuenten con los recursos y capacidades más apropiados puedan responder. Se debe, siempre que sea posible, utilizar terminología, normas y procedimientos ya reconocidos, para contribuir a que otros movilicen sus respuestas con mayor rapidez y de modo más eficaz. En los estudios y las directrices asociadas con ellos, el uso de formatos estandardizados acordados entre el gobierno de acogida y los organismos al nivel del país podrá contribuir en gran medida a este respecto. 6. Conseguir el máximo impacto y limitar el daño:
El conflicto y la competición por obtener recursos escasos elevan
a menudo el grado de inseguridad, o llevan al mal uso o apropiación
indebida de ayuda, a una distribución no equitativa o a la desviación
de la ayuda. El buen entendimiento de la naturaleza y el origen del conflicto
contribuirá a garantizar que la ayuda sea distribuida de manera
imparcial y reducirá o evitará el impacto negativo. En las
situaciones afectadas por los conflictos se deberá llevar a cabo,
con anterioridad a la planificación del programa, un análisis
de los interventores, los mecanismos, los planteamientos y el contexto
del conflicto.
Indicadores clave (que se deben leer conjuntamente con las notas de orientación)
Notas de orientación 2. Los mecanismos de selección de beneficiarios son las vías por las que se presta asistencia de manera imparcial y exenta de discriminación, conforme a las necesidades. Existen varias opciones, como selección de beneficiarios basada en la comunidad, selección administrativa, autoselección, y combinaciones de estos métodos. Los trabajadores de los organismos interventores han de ser conscientes de que con la autoselección a veces quedan excluidos ciertos grupos vulnerables. Para cerciorarse de que se consulta a la población afectada por el desastre y de que ésta se siente de acuerdo con las decisiones tomadas sobre selección de beneficiarios, deberá incluirse en el proceso de consulta a un grupo representativo de mujeres y hombres, jóvenes de ambos sexos y personas pertenecientes a grupos vulnerables. En las situaciones conflictivas es esencial entender bien la naturaleza y origen del conflicto, así como el modo como estos factores podrían influir en las decisiones administrativas y de la comunidad en cuanto a la selección de recipientes de la asistencia. 3. Los criterios de selección de beneficiarios suelen estar vinculados con el nivel o grado de vulnerabilidad de la comunidad, la familia o la persona, el cual a su vez queda determinado por los riesgos presentados por el desastre y la capacidad de afrontamiento de los recipientes. Es posible que, sin tener intención de hacerlo así, se vulnere la dignidad individual a causa de criterios y mecanismos de selección erróneos. Se deben tomar medidas apropiadas para evitar que esto suceda. Algunos ejemplos podrán servir de ilustración:
5. Seguimiento de errores por exclusión e inclusión: Cuando, tras el desastre, con el sistema de selección de beneficiarios no se consiga llegar a todas las personas vulnerables que necesitan ayuda, las personas o los grupos podrán experimentar muy pronto necesidades críticas. Se deben tomar medidas para actualizar y refinar la selección de beneficiarios y los sistemas de distribución, con el fin de alcanzar una cobertura de la máxima efectividad.
Indicadores clave (que se deben leer conjuntamente con las notas de orientación)
2. Uso y difusión de la información: La información obtenida debe tener relevancia directa en cuanto al programa. Dicho de otro modo, debe ser información útil, y debe conducir a la acción. Además, deberá estar bien documentada y ser puesta, de manera proactiva, a disposición de otros sectores y organismos que la puedan necesitar, así como de la población afectada. Los medios de comunicación utilizados (métodos de difusión, idioma, etc.) deben ser apropiados y accesibles para el público destinatario. 3. Personas participantes en el seguimiento: En el seguimiento deberán participar personas que puedan obtener información de todos los grupos que componen la población afectada y que al hacerlo actúen de una manera culturalmente aceptable, especialmente en lo que respecta a competencias lingüísticas y en temas de género. Las prácticas culturales de la localidad podrán hacer necesario que se consulte a las mujeres o los grupos minoritarios separadamente, y que las entrevistas las realicen personas culturalmente aceptables. 4. Intercambio de información: Las actividades de seguimiento y evaluación requieren consultas detalladas y una estrecha colaboración entre todos los sectores. Por ejemplo, durante una epidemia de cólera, debe ser compartida constantemente la información entre los organismos encargados del agua y saneamiento y los que velan por los servicios de salud. Este intercambio de información puede ser facilitado por ciertos mecanismos de coordinación, como las reuniones frecuentes y el uso de tablones de anuncios.
Indicadores clave (que se deben leer conjuntamente con las notas de orientación)
Notas de orientación 2. Uso subsiguiente de la información: Las evaluaciones darán como resultado un informe escrito, que será difundido para contribuir a la transparencia y la rendición de cuentas, y que permitirá extraer conclusiones y aumentar los conocimientos acerca de los programas y los organismos, con vistas a introducir mejoras en las políticas generales y las prácticas humanitarias.
Indicadores clave (que se deben leer conjuntamente con las notas de orientación)
2. El personal debe entender bien que el hecho de estar a cargo de la gestión y asignación de los valiosos recursos utilizados en la respuesta frente al desastre los pone a ellos y a otros que participan en la prestación de servicios en una posición de relativo poder con respecto a otras personas. El personal humanitario tiene que ser consciente de que existe el peligro de que este poder sea ejercido de manera corrupta o abusiva, y de que con frecuencia se ejerce coerción en mujeres y niños, quienes se sienten obligados a adoptar conductas humillantes y degradantes o son explotados. No se pueden pedir favores sexuales a cambio de asistencia humanitaria, ni tampoco pueden los trabajadores humanitarios colaborar en ninguna forma de intercambios de este tipo. Está igualmente prohibido cualquier género de actividad como trabajos forzados y uso o comercio ilícito de estupefacientes.
Notas de orientación 2. Los organismos humanitarios deben asegurarse de que su personal está capacitado y es competente, y de que se encuentra adecuadamente formado y preparado, antes de ser destinado a una situación de emergencia. A la hora de asignar personal a los equipos de emergencia, los organismos deberán tratar de comprobar que existe un equilibrio entre hombres y mujeres en la dotación y entre los cooperantes. Para que el personal pueda realizar sus funciones, es posible que sea preciso facilitar apoyo y formación de modo continuo. 3. Todo el personal debe asistir a sesiones de información sobre cuestiones de seguridad y salud, tanto antes de su despliegue como al llegar a su destino. Todos ellos deberán encontrarse vacunados y recibir medicamentos profilácticos para prevenir el paludismo (cuando ello sea necesario) antes de su incorporación. A su llegada se les debe entregar información destinada a reducir al mínimo posible los riesgos de seguridad, y han de ser informados también acerca de: la seguridad en cuanto al agua y los alimentos; la prevención del VIH/sida y de otras enfermedades infecciosas endémicas; la disponibilidad de atención médica; los criterios y procedimientos a seguir en evacuaciones médicas; y la compensación laboral. 4. Se deberán realizar esfuerzos especiales para fomentar la diversidad dentro de los diversos niveles de la organización. 5. El desarrollo de capacidades es un objetivo
explícito durante la fase de rehabilitación posterior al
desastre y, en la medida en que sea posible, deberá llevarse a
cabo durante la fase de desastre/auxilio humanitario misma, especialmente
si esta fase dura largo tiempo.
Referencias Nota: En la medida de lo posible, se facilitan los títulos oficiales de los documentos, pero en algunos casos la traducción de títulos de documentos, informes o publicaciones insertada entre paréntesis se proporciona únicamente a fines informativos al no existir o ser desconocida la versión aceptada. Gracias al programa Forced Migration Online (Migración forzada en línea) del Refugee Studies Centre (Centro de Estudios de Refugiados) de la Universidad de Oxford, muchos de estos documentos cuentan ahora con permiso de copyright y han sido incluidos en un enlace especial de Esfera: http://www.forcedmigration.org
Participación
Valoración y respuesta
Selección de beneficiarios International Strategy for Disaster Reduction, Countering Disasters,
Targeting Vulnerability. (Estrategia internacional para la reducción
de desastres: la lucha contra desastres, poniendo el objetivo en la vulnerabilidad)
UN/ISDR, 2001. http://www.unisdr.org
Seguimiento y evaluación
Personal
Infancia Children Not Soldiers, Guidelines for Working with Child Soldiers and Children Associated with Fighting Forces (Niños, no soldados. Directrices para trabajar con niños soldados y niños asociados con fuerzas beligerantes), Save the Children. Gosling, L y Edwards, M, Toolkits - A Practical Guide to Planning, Monitoring, Evaluation and Impact Assessment (Equipos de herramientas: Guía práctica de planificación, seguimiento, evaluación y valoración de impactos), Save the Children. Inter-Agency Working Group on Unaccompanied and Separated Children (Grupo de trabajo inter-agencias sobre niños no acompañados o separados), Inter-Agency Guiding Principles on Unaccompanied and Separated Children (Principios directores inter-agencias sobre niños no acompañados y separados) (de próxima publicación).
Discapacidad http://www.fema.gov/rrr/assistf.shtm http://www.redcross.org/services/disaster/beprepared/disability.pdf
Medio ambiente
Género Dugan, J, Assessing the Opportunity for Sexual Violence against Women
and Children in Refugee Camps. (Valoración de oportunidades de
perpetrar violencia sexual contra mujeres y niños en campamentos
de refugiados) Journal of Humanitarian Assistance, agosto de 2000. http://www.jha.ac/articles FAO, Gender in Emergencies Annex: manuals, guidelines, major documents
(Anexo sobre el género en casos de emergencia: manuales, directrices,
documentos importantes): http://www.fao.org Gender and Disaster Network (Red sobre el género y los desastres):
http://www.anglia.ac.uk UNICEF (1999), Mainstreaming Gender in Unstable Environments. (El "mainstreaming"
del género en entornos inestables): http://www.reliefweb.int/library
VIH/Sida Inter-Agency Field Manual. Reproductive Health in Refugee Situations. (Manual de campo inter-agencias. La salud genésica en situaciones de refugiados) OACNUR /OMS/FNUAP. Ginebra, 1999. Inter-Agency Standing Committee (IASC) on HIV/AIDS in Emergency Settings.
(Comité permanente inter-agencias sobre VIH/sida en contextos de
emergencia) Guidelines for HIV/AIDS Interventions in Emergency Settings
(Directrices para intervenciones sobre VIH/sida en contextos de emergencia)
(borrador). IASC, 2003: 85. Ginebra. Family Health International (FHI) (2001), HIV/AIDS Prevention and Care in Resource-Constrained Settings: A Handbook for the Design and Management of Programs (Prevención de VIH/sida y prestación de cuidados en contextos de recursos limitados: manual para el diseño y gestión de programas). Virginia.
Personas de edad United Nations Principles for Older Persons (Principios de las Naciones Unidas para personas de edad). http://www.un.org
Protección Frohardt, M, Paul, D and Minear, L (1999), Protecting Human Rights: The Challenge to Humanitarian Organisations. (Protección de los derechos humanos: el reto que confrontan las organizaciones humanitarias) Documentos ocasionales, Paper 35, Thomas J. Watson Jr. Institute for International Studies (Instituto de Estudios Internacionales), Brown University. Growing the Sheltering Tree: Protecting Rights Through Humanitarian Action, Programmes and Practice Gathered from the Field. (Crecimiento del árbol de refugio: la protección de los derechos mediante la acción, los programas y las prácticas humanitarias recopiladas del terreno) Inter-Agency Standing Committee (Comité Permanente Inter-Agencias), Ginebra. Protecting Refugees: A Field Guide for NGOs. (La protección de los refugiados: guía de campo para ONG) Oficina del Alto Comisionado para Refugiados de las Naciones Unidas. Ginebra, 1999. Strengthening Protection in War: A Search for Professional Standards. (Fortalecimiento de la protección en casos de guerra: Búsqueda de normas profesionales) CICR. Ginebra, 2001. OCHA, Protection of Civilians in Armed Conflict. (Protección de
las personas civiles en casos de conflicto armado). http://www.reliefweb.int/ocha_ol/civilians/ |
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