Cómo ayudan las normas humanitarias a centrar la atención en las minorías

06 December 2016 | Sphere Project

Miembros de la minoría rohinyá en el Estado de Rakáin, Myanmar. Las clínicas móviles proporcionadas por organizaciones humanitarias son su mejor oportunidad para acceder a servicios sanitarios básicos, ya que sólo unos pocos centros sanitarios públicos los aceptan. Foto © Mathias Eick/EU-ECHO.

Por Christine Knudsen (*)

Cuando ocurre un desastre es de suma importancia prestar especial atención a la situación de quienes pueden estar desposeídos, expuestos a mayores riesgos y con menos recursos para protegerse y actuar.

He tenido el honor de presentar el trabajo de Esfera como panelista en el 9º Foro sobre Cuestiones de las Minorías del Consejo de Derechos Humanos, que tuvo lugar en Ginebra el 24 y 25 de noviembre pasado.

Fue una señal elocuente de la situación actual de nuestro mundo el que la sesión de este Foro estuviera por primera vez dedicada a las minorías en situaciones de crisis humanitaria.

A medida que las cifras de personas afectadas por desastre o conflicto alcanza nuevos máximos, las minorías en todo el mundo son objeto de abusos y acoso, forzadas a huir, e incluso matadas como estrategia de guerra en conflictos.

En particular, el desplazamiento a menudo se desencadena debido a tensiones subyacentes no resueltas entre grupos mayoritarios y minoritarios, ya sean nacionales, étnicos, religiosos o lingüísticos.

Además, las personas pobres se ven afectadas desproporcionadamente por los desastres naturales, y a su vez las minorías suelen ser desproporcionadamente pobres, lo cual lleva a vulnerabilidades exacerbadas.

A pesar de que un poderoso marco internacional de leyes humanitarias, de refugiados y de desastres protege y establece derechos, sabemos bien que traducir esto en la práctica para todas las personas afectadas es un trabajo complicado en todas las crisis.


Un cambio fundamental

En 1997 profesionales humanitarios crearon Esfera precisamente para encarar este problema. Aunque comenzó como un intento voluntario de definir normas comunes para promover la calidad y la rendición de cuentas dentro del sector humanitario, Esfera siempre ha situado este trabajo dentro de un marco más amplio legal, ético e incluso moral.

En su momento, Esfera representó un cambio fundamental, apartándose de la ayuda puramente caritativa basada en necesidades y desarrollando un enfoque basado en derechos, solidaridad y protección de la dignidad humana, incluso en los entornos de crisis más difíciles.

Esfera es, ante todo, una declaración de derechos y deberes. Busca dar significado concreto a los conceptos de "derecho a una vida digna" y "derecho a la asistencia humanitaria". Al fijar el contenido de estos derechos mediante normas establecidas conjuntamente, una comunidad diversa de profesionales logra ponerse de acuerdo sobre qué es una intervención humanitaria de calidad. Nos permite ser transparentes y rendir cuentas.

Las normas nos ayudan a crear previsibilidad y fortalecer la coordinación de una amplia gama de actores en el gobierno, las ONGs e incluso actores militares y no estatales. Nos ayudan a pensar juntos en la evaluación de necesidades, el diseño y la evaluación de programas, y a asegurarnos de que estamos operando de la manera más eficaz y oportuna posible. Nos ayudan a profesionalizar nuestro trabajo, fortalecer capacidades, incidir en las acciones de otros y encontrar puntos en común para la acción.

En resumen, las normas ayudan a traducir los principios y derechos en acciones y programas concretos.


Cuidar de los que más lo necesitan

Entonces, ¿qué significa esto en la práctica y qué significa para las minorías?

En los documentos de referencia que apoyan la Carta Humanitaria -la piedra angular de sus normas- Esfera claramente pone énfasis en el principio de no discriminación, afirmando el derecho universal y de las minorías a disfrutar de su cultura, religión e idioma.

Los Principios de protección destacan vulnerabilidades específicas de grupos religiosos o de minorías étnicas. Y existe un llamamiento a considerar los riesgos específicos de violencia de género a los que pueden enfrentarse mujeres y niñas que pertenecen a grupos minoritarios.

Las normas sanitarias señalan especialmente la necesidad de asegurar que el personal represente la diversidad de la población a la que se sirve, lo cual incluye contratar a personal de grupos minoritarios.

Las normas relacionadas con seguridad alimentaria y medios de subsistencia subrayan la importancia de asegurar el acceso a los mercados, incluyendo cuando éste pueda estar restringido debido al clima político y de seguridad y/o a consideraciones culturales y religiosas que podrían restringir el acceso de las minorías a esos recursos.

Mientras que esto dista mucho de ser exhaustivo, el principio humanitario subyacente de imparcialidad -proporcionar asistencia únicamente en base a la necesidad- requiere que los actores humanitarios consideren las necesidades específicas de todas las personas afectadas por una crisis cuando determinan las prioridades.

La exclusión de cualquier grupo de la ayuda humanitaria -o el fortalecimiento no intencionado de obstáculos a su acceso a tal ayuda- socava este principio fundamental y contribuye a la discriminación en lugar de apoyar la recuperación.

Para progresar en la calidad y la rendición de cuentas humanitarias, la no discriminación y la inclusión de todos los grupos vulnerables -especialmente los grupos minoritarios- es esencial.

A la base de Esfera hay dos creencias fundamentales: que todos aquellos afectados por crisis tienen derecho a una vida digna y que deben tomarse todos los pasos posibles para aliviar el sufrimiento en estas crisis. Esto supone un enfoque inclusivo que también reconoce las vulnerabilidades y capacidades específicas de las minorías.

Aunque Esfera proporciona orientación práctica para hacer que este enfoque se haga realidad sobre el terreno, sabemos que siempre hay más trabajo que hacer para mejorar la acción humanitaria.


El camino a seguir...

Esfera revisará sus normas durante el próximo año. Esta conversación incluirá miles de profesionales humanitarios, representantes de gobierno, organizaciones de la sociedad civil y otros actores para asegurar que un enfoque integrado e inclusivo surja más fuerte que nunca. Invito a cada uno de ustedes a unirse a esta conversación y contribuir su voz, experiencia y recomendaciones.

Juntos podemos construir una aplicación cada vez más eficaz de los principios, los marcos legales, la evidencia y las buenas prácticas para mejorar las vidas de las personas que más lo necesitan.

(*) Directora de Esfera.

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