Perspectivas francófonas sobre calidad, rendición de cuentas y certificación de actores humanitarios

16 October 2013 | Sphere Project

Groupe URD 20th anniversaryUn grupo de discusión durante la conferencia celebrando los 20 años del Groupe URD.

Groupe URD (Urgence, Réhabilitation, Développement), una de las iniciativas sobre calidad y rendición de cuentas más influyentes del mundo francófono, aprovechó la reciente celebración de su 20 aniversario para hacer un balance de los desafíos y las oportunidades con los que se enfrenta el sector.

A raíz de la conferencia conmemorativa de dos días, celebrada en la sede de la asociación en Plaisians (Francia) los días 30 y 31 de mayo de 2013, la organización publicó un documento en el que se resumen los "mensajes clave" de los debates en los que participaron cerca de 80 representantes de ONGs, gobiernos, instituciones de investigación y organismos de las Naciones Unidas.

El debate sobre la "calidad de la ayuda"

Aunque "la calidad ha sido aceptada por el sector humanitario como un asunto fundamental" no existe un consenso, tras 20 años de debate, sobre "qué es o debería ser la calidad" en el campo de la ayuda humanitaria, señala el documento de mensajes clave.

Para los participantes en la reunión del Groupe URD, "la calidad no es la solución, sino una forma de cuestionar la práctica para ‘hacerlo mejor'". Por consiguiente, propusieron "dejar de plantear soluciones prefabricadas y volver a recordar qué preguntas son las que debemos hacernos", algo que según ellos constituye "el meollo del enfoque basado en la calidad".

En este contexto, la calidad debe ser "calidad para las comunidades" afectadas por desastres o conflictos. Esto exige que las organizaciones humanitarias sean "especialmente cautelosas" y trabajen por corregir el desequilibrio de poderes que hace que la rendición de cuentas a los donantes, en vez de a los beneficiarios, parezca "lo normal".

La "pertinencia e incluso el significado de un programa [humanitario]" son esenciales para su calidad. No se puede lograr la calidad a través de una "lista de verificación de normas técnicas". Más bien, es preciso "cuestionar continuamente la pertinencia de las normas utilizadas" y del enfoque adoptado por la organización respecto de la calidad.

Papel, riesgos y desafíos de las organizaciones humanitarias

En el documento de mensajes clave se indica que las organizaciones humanitarias occidentales ven "cada vez más cuestionada su presencia", a la vez que se enfrentan con "exigencias cada vez mayores por parte de los actores de otros países".

Por consiguiente, en el documento se advierte de la necesidad de evitar tanto "quedar atrapados en el dogma de la desoccidentalización" como "los excesos del etnocentrismo ciego", ambos igualmente peligrosos. Una de las claves del éxito, en estos casos, es no perder la confianza de los beneficiarios de la ayuda y los socios del Sur.

Durante el debate se abordaron varios "riesgos". Uno de ellos, el riesgo de que la ayuda sea instrumentalizada con fines no humanitarios, no es un fenómeno novedoso, pero ahora su "frecuencia y amplitud" requieren que los actores humanitarios "sean más vigilantes que nunca", especialmente a la hora de decidir "de quién depender".

También existen riesgos y oportunidades derivados de la mayor profesionalización del sector humanitario, algo que los participantes en la reunión del Groupe URD consideraron "una novedad necesaria".

A pesar de reconocer que "en el sistema humanitario se necesitan personas competentes", se preguntaron si "hoy en día las Maestrías universitarias forman verdaderamente a las personas para responder a las necesidades reales del sector".

Si bien la profesionalización "tiene efectos positivos, también tiene otros tantos inconvenientes", tales como la burocratización y "la cultura actual del cambio frecuente [zapping] de organización". Al fin y al cabo, "más que una estrategia profesional, la acción humanitaria es una trayectoria vital".

Otro riesgo identificado en la reunión es la idea de "rentabilizar el dinero" [value for money]. Actualmente se habla mucho de este concepto relacionado con la necesidad de que la "ayuda sea eficaz". Este enfoque plantea muchos problemas, como la pregunta de saber "quién puede definir legítimamente el valor de nuestras acciones".

En el documento de mensajes clave se indica que "a veces resulta imposible conocer el impacto real [de la acción humanitaria]". Se necesita, especialmente al dialogar con los donantes, "defender la idea de que algunos proyectos son difíciles pero esenciales".

Certificación de las organizaciones humanitarias: sí, pero no de cualquier manera

El actual debate sobre un posible sistema de acreditación de organizaciones humanitarias fue uno de los temas abordados en la reunión conmemorativa del vigésimo aniversario del Groupe URD, pero además fue el principal asunto tratado en un taller convocado a ese fin por Groupe URD y Coordination SUD (Solidarité, Urgence, Développement), la entidad nacional de coordinación de las ONGs francesas dedicadas a la ayuda internacional.

El taller tuvo lugar en París el 20 de septiembre con la participación de 19 representantes de 10 organizaciones. Aunque los participantes eran casi todos jefes de departamento en sus respectivas organizaciones, en el informe del taller se señala que su contenido "sólo refleja las ideas de los propios participantes, no la postura oficial de las ONGs representadas", una indicación clara de lo mucho que está en juego.

En particular, los participantes analizaron el borrador de modelo de certificación propuesto por el Comité Directivo para la Acción Humanitaria (SCHR, por su sigla en inglés), un grupo compuesto por nueve de las organizaciones humanitarias más influyentes.

El proyecto de certificación del SCHR tiene por objetivo "identificar cómo podría ayudar la certificación a las organizaciones humanitarias a demostrar que son socios creíbles, fiables y dignos de confianza y que desean atender eficazmente las necesidades humanitarias actuales y futuras". (El borrador de modelo de certificación del SCHR se puede consultar y comentar hasta el 31 de octubre de 2013.)

Los participantes en el taller de París no se oponen, en principio, a la certificación de los actores humanitarios per se. En el informe del taller se indica que la certificación "podría ayudar a promover enfoques basados en la calidad entre las ONGs y fomentar el intercambio de buenas prácticas", lo que constituiría "el objetivo más útil de la certificación".

Sin embargo, identificaron "lagunas importantes" en el proyecto del SCHR. Una de ellas es que "el marco de referencia propuesto llama la atención por basarse esencialmente en un enfoque tecnocrático e instrumental, pasando por alto lo que debería constituir el meollo del mecanismo, es decir, la calidad de nuestros programas".

En lugar de mejorar la calidad de la acción humanitaria, "una certificación de este tipo constituirían un medio de supervisar a las ONGs".

Una de las principales preocupaciones recalcadas por los participantes en el taller se refiere a la composición del órgano de gobierno central que se propone en borrador. "No sabemos de dónde ni de quién obtiene su legitimidad, quién lo nombra ni a quiénes tiene que rendir cuentas."

El informe del taller señala que "el autonombramiento o la cooptación" no serían "ni lógicos, ni aceptables". En su lugar, se propone que los miembros del órgano de gobierno sean elegidos, por ejemplo, por las organizaciones signatarias el Código de conducta relativo al socorro en casos de desastre para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y las ONGs (515 organizaciones en la actualidad).

Otra de las principales preocupaciones está relacionada con los principios humanitarios que se ha decidido incluir en el borrador de modelo de certificación (humanidad e imparcialidad). "Existe el peligro de que esta selección socave los otros principios (independencia y neutralidad) al introducir la idea de que existe una jerarquía entre ellos."

En el informe se recalca que los "distintos niveles de certificación" propuestos en el proyecto de modelo del SCHR "podrían generar una mayor competición entre las organizaciones y una especie de sistema de puntuación o clasificación por parte de los donantes y del público en general". Por otra parte, ese sistema "reduciría considerablemente el atractivo de la certificación para las ONGs que no alcancen el nivel máximo".

En el taller, por el contrario, se propuso un modelo con "una sola categoría", que "distinga únicamente a las organizaciones certificadas de las no certificadas".

Los participantes del taller señalaron que es necesario "desacelerar" el debate sobre el modelo de certificación del SCHR "para poder celebrar verdaderas consultas". Así, supeditaron su participación a una "ampliación de los plazos de cinco o seis meses".


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