¿Respetan los famosos las normas humanitarias?

14 November 2013 | Sphere Project

Angelina Jolie

El próximo sábado, Angelina Jolie recibirá un Óscar en reconocimiento a sus esfuerzos humanitarios. Por otra parte, el anuncio de un programa de televisión italiano sobre famosos y trabajo humanitario ha generado fuertes críticas. ¿Es que algunos famosos respetan más que otros las normas humanitarias?

Usar celebridades para promover una idea, un producto o una causa no es nada nuevo. Ya en 1928, Edward Bernays, a quien se suele denominar "el padre de las relaciones públicas", explicaba cómo "el propagandista moderno" trabaja para "crear un interés dramático" en torno a determinados temas.

"Él [sic] pone en escena un evento o una ceremonia", escribió Bernays en su libro Propaganda. "A dicha ceremonia se invita a personas clave, personas de las que se sabe que influyen en los hábitos de compra del público, por ejemplo, un violinista famoso, un artista popular o un líder social. Estas personas clave tienen un efecto sobre otros grupos, y elevan la idea [que se está promoviendo] a un lugar que antes no ocupaba en la conciencia pública."

Bernays estaba interesado en los hábitos de compra, por supuesto, pero el mismo principio funciona obviamente con otros tipos de hábitos, como por ejemplo apoyar causas humanitarias.

¿Defensores útiles o simples "almas bienintencionadas"?

Un cuarto de siglo después de que Bernays escribiera el párrafo citado más arriba, las Naciones Unidas empezaron a utilizar celebridades para dar a conocer su trabajo y recaudar fondos. El primer ejemplo fue el artista estadounidense Danny Kaye, primer Embajador de Buena Voluntad del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Actualmente, las Naciones Unidas cuentan con 183 Embajadores de Buena Voluntad. La actriz estadounidense Angelina Jolie, probablemente la más conocida de todos ellos, cumplió ese papel para la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) durante diez años, y ahora es su Enviada especial para la cuestión de los refugiados.

No es sorprendente que el sábado 16 de noviembre la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos, sobradamente conocida por su ostentosa entrega anual de premios Óscar, recompense los esfuerzos de Jolie con uno de ellos: el Premio Humanitario Jean Hersholt. Este premio lleva el nombre de un actor y filántropo danés, y se entrega a "una persona del mundo del cine cuyos esfuerzos humanitarios hayan dado a conocer dicho mundo".

La pregunta de cuán buenos son los Embajadores de Buena Voluntad es evidentemente debatible. Los que están a favor dirán que ayudan a dar mayor difusión al mensaje y permiten que las organizaciones alcancen a un público al que en principio no llegarían de otro modo. Sus detractores replicarán que los famosos simplifican excesivamente los problemas complejos y desvían así la atención hacia estereotipos enquistados.

A pesar de la divergencia de opiniones existentes a la hora de determinar si compensa invertir en personas famosas para promover determinadas causas, este fenómeno, en el que actualmente no sólo participan las Naciones Unidas sino la mayoría de las organizaciones humanitarias internacionales, no parece en vías de desaparecer próximamente.

Mientras tanto, en Italia...

El anuncio por la cadena pública nacional de televisión más vista y emblemática de Italia, la RAI 1, de que emitirá un programa sobre operaciones humanitarias en las que participarán celebridades desató una tormenta sobre las organizaciones involucradas.

Según noticias de prensa, el programa, titulado "La Misión", seguirá a ocho famosos y famosas a lo largo de dos semanas mientras participan en trabajo humanitario en campos de refugiados de Sudán del Sur, República Democrática del Congo y Malí.

El programa fue rápidamente calificado como "telerrealidad" (prácticamente sinónimo de "telebasura" en este caso). Sus detractores han denunciado que el programa juega con las vidas de los refugiados, ridiculizándolos, además de restar importancia a las consecuencias del conflicto y resucitar a famosos de segunda categoría.

La organización que contribuirá al programa en lo tocante al aspecto humanitario es INTERSOS, una ONG romana con 20 años de experiencia que trabaja actualmente en 15 países.

El director de INTERSOS, Marco Rotelli, negó que el programa tenga un formato de "telerrealidad". "En él se verá a personas famosas que van a observar y a participar directamente en las actividades que llevamos a cabo", dijo en una declaración pública. "Observarán la realidad humanitaria, trabajarán y vivirán en ella junto a personas necesitadas. En función de su compasión y de su comprensión, podrán decidir ellas mismas cómo describir lo que han visto a los telespectadores que sigan el programa."

¿Por qué participa INTERSOS en el programa? Porque quiere "llevar [su] mensaje y [sus] conocimientos al público en general, ya que actualmente éste no puede obtener esa información a través de los medios de comunicación habituales". En ellos, los problemas humanitarios suelen "relegarse a la última página del diario, a pequeños recuadros marginales en los semanarios, o a la franja horaria de la medianoche en la programación televisiva."

El respeto de las normas humanitarias

Mientras INTERSOS capea el temporal mediático y se acerca la fecha para la emisión del programa, prevista para el 4 de diciembre, cabe preguntarse cómo pueden ayudar las normas humanitarias a orientar este debate.

El Manual Esfera, que se centra en los elementos esenciales que se deben considerar al diseñar y ejecutar programas en ámbitos vitales de la ayuda humanitaria, no incluye ninguna sección en la que se trate específicamente cómo comunicar acerca de las crisis y la respuesta humanitarias. Sin embargo, se pueden encontrar orientaciones al respecto en el Código de conducta relativo al socorro en casos de desastre para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y las ONGs, uno de los pilares del Manual, así como en los Principios de Protección expuestos en el propio Manual.

En el décimo y último principio del Código de Conducta se afirma lo siguiente: "En nuestras actividades de información, publicidad y propaganda, reconoceremos a las víctimas de desastres como seres humanos dignos y no como objetos que inspiran compasión". El Código insiste en la necesidad de "respetar" a la población afectada poniendo de relieve sus "aptitudes y aspiraciones". Exige que se presente "una imagen objetiva de la situación de desastre" y no permite que "las exigencias de la publicidad" se antepongan a "la asistencia humanitaria".

El Código también alerta sobre situaciones en las que la atención de los medios de comunicación "pueda ir en detrimento del servicio prestado [...] o perjudique la seguridad [de los beneficiarios] y la de nuestro personal". Coincidentemente, el Principio de protección 1 del Manual Esfera establece la necesidad de "evitar exponer a las personas a daños adicionales como resultado de nuestras acciones", y propone una lista de preguntas que se han de contestar al analizar cualquier actividad.

Según Rotelli, INTERSOS, que a menudo proporciona capacitaciones sobre Esfera, ha tenido en cuenta todo lo anteriormente señalado.

El personal y los beneficiarios del trabajo de la organización han sido informados, han evaluado la propuesta y "han aceptado participar en el programa", dice. La organización no desviará dinero, atención ni energía de sus actividades humanitarias. Es más, Rotelli cree que este programa promoverá "los derechos y la dignidad".

¿Cruzó INTERSOS un límite de dignidad que no se debe traspasar o está simplemente pagando el precio de ser un innovador adelantado a su tiempo? Sólo el paso del tiempo lo dirá. Hasta entonces, quienes tengan acceso a ella pueden ver la RAI 1 el 4 de diciembre y forjarse su propia opinión.

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