¿Piensa que una operación de socorro no es buen momento para capacitar al personal humanitario? Piénselo mejor.

24 February 2014 | Sphere Project

Quality and accountability training in the Philippines Vea la galería fotográficaFotos © Loren Hyatt / Lutheran World Relief.

Cuando ocurre un desastre, la prioridad para las organizaciones humanitarias es llevar ayuda a las personas afectadas. Pero como demuestra la siguiente crónica desde Filipinas, la formación en materia de calidad y rendición de cuentas que se imparte en pleno despliegue de la ayuda está transformando totalmente la respuesta al tifón Haiyan - y más allá de éste.


Por Loren Hyatt *

Hace calor. Usted se encuentra bajo un sol abrasador y lleva más de una hora haciendo cola para conseguir un kit de socorro cuyo contenido ni siquiera conoce. Nadie sabe cuándo va a llegar el personal de la organización humanitaria encargado de la distribución. Su paciencia se está agotando. La gente empieza a perder la calma. La sensación de desesperación posterior al desastre aumenta...

Ningún trabajador humanitario quiere imaginar una situación como ésta. Sin embargo, un mes después de la llegada del tifón Haiyan, me encontré con esta situación durante una misión de evaluación inicial de necesidades en la isla filipina de Bantayan.

Bantayan es una pequeña isla situada a lo largo de la costa de Cebu que fue duramente golpeada por el tifón Haiyan/Yolanda, a principios de noviembre próximo pasado. Debido a su localización y a los problemas logísticos para transportar la ayuda, los habitantes de la isla tardaron tiempo en recibir los suministros de socorro tras la tormenta.

Incluso un mes después del tifón la situación seguía siendo grave en algunas aldeas. Las personas no disponían de material para arreglar o reconstruir sus casas. Les preocupaba lo que pudiera ocurrir si se llegara a agotar la comida recibida en el último reparto. Y muchos de sus medios de subsistencia habían sido destruidos por los vientos que habían soplado sobre toda la isla.

Al ver la situación en la isla de Bantayan, no pude evitar preguntarme qué podíamos hacer los trabajadores humanitarios para garantizar que las personas afectadas por un desastre como el tifón Haiyan no sufrieran más tras el desastre, en particular a consecuencia de nuestros esfuerzos por llegar hasta quienes necesitan ayuda.

En los últimos meses, la formación de los trabajadores humanitarios en materia de calidad y rendición de cuentas se ha convertido en un componente crucial de la respuesta humanitaria en Filipinas. Y eso no sólo está mejorando la calidad de las actividades de socorro y recuperación actuales, sino que también está reforzando la capacidad local para responder mejor a los desastres que en el futuro puedan afectar a Filipinas y la región.


Dedicar tiempo a mejorar la calidad y la rendición de cuentas

En diciembre y enero, con el apoyo del Servicio Mundial de Iglesias Pakistán/Afganistán, otro miembro de la Alianza ACT, Lutheran World Relief (LWR, por su sigla en inglés) organizó 12 capacitaciones sobre calidad y rendición de cuentas para trabajadores humanitarios locales e internacionales en ciudades situadas en las zonas afectadas por el tifón. En las capacitaciones participaron cerca de 200 personas de 85 organizaciones y organismos. Las sesiones de capacitación se adaptaron en cada caso a los asistentes, en función de las lagunas en el conocimiento identificadas en los distintos lugares.

Los trabajadores humanitarios llegaron a las sesiones preparados y con ganas de aprender. Además de querer hacer todo lo posible para ayudar inmediatamente a las personas afectadas por la tormenta, también reconocieron la necesidad de dedicar tiempo a la rendición de cuentas a las poblaciones afectadas, a medida que se fueran planificando y ejecutando sus proyectos de respuesta.

En distintos lugares de la región afectada, LWR organizó sesiones sobre el uso de las normas mínimas Esfera tras un desastre, haciendo hincapié en la adaptación de las directrices Esfera al contexto filipino. Durante esas sesiones de capacitación, los actores humanitarios locales e internacionales tuvieron la oportunidad de sentarse y trabajar juntos para identificar distintas maneras de aplicar las normas a la respuesta al tifón Haiyan. Ese tipo de sesiones no sólo mejoraron la respuesta de la comunidad humanitaria a Haiyan, sino también la preparación del personal humanitario para responder a futuros desastres.

Estar familiarizado con los principios y las normas Esfera y entender cómo aplicarlos ayuda a los trabajadores humanitarios a prevenir problemas de distribución como el que presencié en la isla de Bantayan. Cuando nos apresuramos para responder a las necesidades, no debemos olvidar que las personas tienen derecho a vivir con dignidad, a recibir ayuda humanitaria y a la protección y la seguridad durante la respuesta humanitaria.

Esfera también promueve la participación activa de las comunidades afectadas en la respuesta, en lugar de relegarlas al papel de observadores pasivos. Si tenemos presente ese compromiso, podemos diseñar proyectos de respuesta que devuelven a las personas la esperanza de recuperarse, en lugar de sentirse desesperadas o frustradas ante nuestras acciones.

Además, entender y utilizar el Manual Esfera significa usar un lenguaje común entre las organizaciones humanitarias, lo que mejora nuestra coordinación y nuestra cohesión. Cuando los actores humanitarios comparten información, entendemos mejor la situación, aprendemos mutuamente de nuestras experiencias y conseguimos adaptarnos mucho más rápido al contexto específico en el que estamos trabajando.

Además de las capacitaciones sobre las normas Esfera, LWR ha organizado cursos sobre la norma de la Alianza para la Rendición de Cuentas Humanitaria (HAP, por su sigla en inglés), centrándose en el intercambio de información, la creación de mecanismos de presentación de quejas, la orientación sobre el deber de cuidar y la gestión de equipos, así como la seguridad y la protección. LWR tiene previsto impartir cinco cursos adicionales para el personal humanitario durante el mes de febrero.


"Las personas lo merecen"

La capacitación sobre calidad y rendición de cuentas está cambiando la forma en que las organizaciones internacionales y locales están respondiendo al tifón Haiyan y nos recuerda lo más importante en la respuesta a una emergencia: las personas afectadas.

Pese a las limitaciones logísticas, la burocracia y otros problemas que pueden surgir durante las respuestas humanitarias, los trabajadores humanitarios en Filipinas están decididos a mejorar el trabajo de socorro y recuperación a favor de las personas afectadas por el desastre.

Centrar la respuesta humanitaria en las poblaciones afectadas y ayudarles a mantener su dignidad es nuestra responsabilidad. Como me dijo uno de los participantes en un curso, las sesiones sobre calidad y rendición de cuentas son "una hermosa manera de recordarnos a los trabajadores humanitarios qué estamos haciendo... Las personas lo merecen. La respuesta debe girar ante todo en torno a ellas".

* Loren Hyatt es Colaboradora del Programa de LWR para Emergencias y Comunicaciones para Asia y Oriente Medio. LWR es el Punto Focal Nacional Esfera en Filipinas y coordina la Alianza de promotores de Esfera en Filipinas (ASAP, por su sigla en inglés).


  • Para obtener más información (en inglés) sobre la respuesta de LWR al tifón Haiyan, visite programs.lwr.org/haiyan
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